lunes, 17 de diciembre de 2012

No hay modo de arreglar lo que empieza desarreglado.


Tal vez cambiando las cosas de sitio… Pero entonces ya no es lo que uno deseaba…

Llora mi alma, llora mi corazón, lloran cada uno de los poros de este cuerpo que se anuncia frágil como una lágrima de hielo pendiendo de una rama en manos del viento.

Me he roto, me ha roto, le he roto, se ha roto…

Ahora no queda más que una honda tristeza tras el vendaval que todo lo arrasó.

Tengo que recoger los jirones y tejer de nuevo una alegría que se antoja esquiva, inaccesible, infinitamente lejana en este momento.

Pero no puedo hundirme. No tengo derecho.

No, porque en el fondo es cierto, soy una privilegiada.

Aun soy joven, tengo todas mis capacidades, no me falta un sitio donde caerme muerta y tengo gente que me quiere.

Que amor se resista a instalarse en mi vida debería ser sólo una anécdota…

Soy demasiado idealista? Demasiado romántica?

Qué soy?

Qué no soy?

Tengo que levantarme y mirar hacia delante, con ojos y alma positivos… con esperanza… con amor… hacia mí misma y hacia el mundo…

Agradecer lo bueno recibido y desterrar los malos tragos…

Y quizás también cambiar las cosas de sitio, para que algo bueno quede de aquello que hubo...

Hoy es el primer día del resto de mi vida