Abriré todos los sentidos al frágil silencio de esta noche y trataré de recordar la última vez que amé con desgarradora dicha.
En estos momentos en que la vida no me deja otra opción que la de mecerme en su ruidosa soledad de tedio compartido sin quererlo, se me vienen sentimientos enfrentados con una calma que da miedo de tan desconocida.
Siento una tristeza sorda aderezada con días de sol.
Un lento pasar de las horas sin más, con inusitada paz, como al margen de toda esta histeria colectiva en la que se convierte el mundo, pero dentro, demasiado dentro de él.
Continua contradicción, todo en un plano difícil de alcanzar, de tan profundo, de tan callado.
Tengo miedo y no lo tengo, disfruto de esos momentos en que somos mi soledad y yo, pero me atenaza el dolor de la ausencia, comienzo a amarme y ya no puedo amar, ya no me aman, o no sé que lo hacen, no sé cómo lo hacen, mis lágrimas se mezclan con el agua que limpia mis sentidos, mis sentidos no están a la altura de las circunstancias, las circunstancias me impiden sentir.
Está todo. Todo aquí dentro. Como al vacío. Cauterizados todos los puntos susceptibles.
De vez en cuando se me salta un punto y entonces, no queda más remedio que volver a coser.
34 y me sorprendo de sorprenderme.
Aún hay vida más allá de las fronteras de mi antigua tristeza.
En estos momentos en que la vida no me deja otra opción que la de mecerme en su ruidosa soledad de tedio compartido sin quererlo, se me vienen sentimientos enfrentados con una calma que da miedo de tan desconocida.
Siento una tristeza sorda aderezada con días de sol.
Un lento pasar de las horas sin más, con inusitada paz, como al margen de toda esta histeria colectiva en la que se convierte el mundo, pero dentro, demasiado dentro de él.
Continua contradicción, todo en un plano difícil de alcanzar, de tan profundo, de tan callado.
Tengo miedo y no lo tengo, disfruto de esos momentos en que somos mi soledad y yo, pero me atenaza el dolor de la ausencia, comienzo a amarme y ya no puedo amar, ya no me aman, o no sé que lo hacen, no sé cómo lo hacen, mis lágrimas se mezclan con el agua que limpia mis sentidos, mis sentidos no están a la altura de las circunstancias, las circunstancias me impiden sentir.
Está todo. Todo aquí dentro. Como al vacío. Cauterizados todos los puntos susceptibles.
De vez en cuando se me salta un punto y entonces, no queda más remedio que volver a coser.
34 y me sorprendo de sorprenderme.
Aún hay vida más allá de las fronteras de mi antigua tristeza.