martes, 13 de diciembre de 2016

http://www.youtube.com/watch?v=T6b6qO_JShs

Aún podría respirarte si quisiera, tapándome la nariz y abriendo los sentidos... aún escucho esa voz que me pide que deje el mensaje... y yo queriendo que tú seas quien lo deje... nunca sabemos del todo cuánto nos van a faltar los domingos semifamiliares o las copas con las que se escribe el futuro... nunca nos falta hasta que se acaban las copas y los domingos y no quedan más que deseos de poder hacerlo aún y todavía... entonces... cuando se te antoja que te faltó que hacer y que decir... realizas que diez años han pasado sin su perfume ni su voz pidiéndote un mensaje... sin su mirada de luz azul gris cielo...

Aún podría respirarte... amor sin conciencia... aún tu voz palpita en mi pecho... y yo trato aún de descifrar el mensaje que quieres... trato todavía de sentir el mensaje que dejaste...

En el camino dos cartas abiertas...

Padre... esas dos cartas se van escribiendo a golpe de preguntas sin respuesta... a fuerza de respuestas sin pregunta... pero se escriben... y más o menos... menos o más... tú estás en ellas

sábado, 10 de diciembre de 2016

Hay silencios pizpiretos que te cuentan secretillos a cerca de la timidez
Hay silencios como ángeles que esconden pequeñas dudas o admiraciones
Hay silencios ausentes que tiran de ti para que los reclames
Silencios sepulcrales que vaticinan huracanes
Silencios como puentes que se tienden a las manos, a la piel, a las caricias
Silencios lúbricos que llaman a la lujuria y se llenan de vocales
Silencios momificados que hablan de finales tristes… o vacíos… o simplemente finales
De reproche, de atención, de tristeza, de canícula, desidia, vergüenza, soledad, concurrencia, hielo, desatino, arena, espuma, infinito…

El peor silencio el que deja la ausencia de quien se ama

El mejor el de sus ojos cuando te hablan
Una amiga en apuros me ha dicho hoy que ha perdido la fe. Yo entiendo qué fe es esa.  La fe en que desde dentro se puede cambiar el orden de las cosas.  Yo creo que hay que desordenarlas y pirarse a cambiar el propio mundo.  A por ello
tenía una maraca que tocaba el violín. una lágrima que un día se incendió. Tenía tres vestidos... uno para llorar otro para reír y otro para llorar de risa o reír de llanto... tenía mundos vaciollenos y mudos solamente... y mundos... de esos que no quieres confesarte... Tenía un pañuelo que me traía tormentas... y una carta que las deshacía... tenía una isla en la que no ser nadie más que lo que soy... tengo una isla... un poco tocada por las garras de cronos... pero una isla que es mía... y no me voy
Pues sí. .
Ya probé, ya fumé, ya tomé, ya dejé, ya firmé, ya viajé, ya pegué, ya sufrí, ya eludí, ya huí, ya asumí, ya me fui, ya volví, ya fingí, ya mentí...
Y entre tantas falsedades, muchas de mis mentiras ya son verdades,
hice fácil las adversidades, y me compliqué en las nimiedades...
Tal vez olvidé decirte que no iba a amarte incondicionalmente. No porque tú tampoco lo hubieras hecho. Sino porque la vida condiciona a las personas de distintas maneras. Y a lo largo de la vida puedes cambiar de condiciones. Pero hay una cosa que es incondicional. YO