sábado, 10 de diciembre de 2016

tenía una maraca que tocaba el violín. una lágrima que un día se incendió. Tenía tres vestidos... uno para llorar otro para reír y otro para llorar de risa o reír de llanto... tenía mundos vaciollenos y mudos solamente... y mundos... de esos que no quieres confesarte... Tenía un pañuelo que me traía tormentas... y una carta que las deshacía... tenía una isla en la que no ser nadie más que lo que soy... tengo una isla... un poco tocada por las garras de cronos... pero una isla que es mía... y no me voy

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