Tengo las manos abiertas y el corazón preparado... para amarme como nunca
martes, 18 de junio de 2013
sábado, 15 de junio de 2013
A mi guerra le faltan razones
Sólo las mías que, cuando respiro profundo y se relaja el nudo que me ata las entrañas, me parecen de lo más baldías.
De momento debería entender que no hay guerra... que si no te entienden y no puedes entender, pues media vuelta y a vivir y dejar que lo hagan.
Pero últimamente mis fantasmas me acosan a derribo... y se empeñan en hacerme luchar una batalla que no es la mía... para hacerme abandonar una que sí me pertenece...
En uno de esos medios sociales que encuentras en Internet .. uno de los más usados y más mal usados a veces, leí que había dos días importantes en tu vida. Uno es el día que naciste y el otro el día que averiguas para qué lo hiciste.
Pero también hay quien dice que lo importante no es la meta, sino el camino.
Y hasta qué punto es eso paradójico? Esto sería otro tema a discutir. Pero no el mío.
El mío es creerme. Esa es mi batalla. No importa cuánta razón me avale por parte de nadie. Si no soy capaz de creerme... de quererme... de qué demonios sirve que me crean o dejen de hacerlo?
Así no soy más que una marioneta de mí misma cuyas cuerdas manejan opiniones ajenas.
Sólo las mías que, cuando respiro profundo y se relaja el nudo que me ata las entrañas, me parecen de lo más baldías.
De momento debería entender que no hay guerra... que si no te entienden y no puedes entender, pues media vuelta y a vivir y dejar que lo hagan.
Pero últimamente mis fantasmas me acosan a derribo... y se empeñan en hacerme luchar una batalla que no es la mía... para hacerme abandonar una que sí me pertenece...
En uno de esos medios sociales que encuentras en Internet .. uno de los más usados y más mal usados a veces, leí que había dos días importantes en tu vida. Uno es el día que naciste y el otro el día que averiguas para qué lo hiciste.
Pero también hay quien dice que lo importante no es la meta, sino el camino.
Y hasta qué punto es eso paradójico? Esto sería otro tema a discutir. Pero no el mío.
El mío es creerme. Esa es mi batalla. No importa cuánta razón me avale por parte de nadie. Si no soy capaz de creerme... de quererme... de qué demonios sirve que me crean o dejen de hacerlo?
Así no soy más que una marioneta de mí misma cuyas cuerdas manejan opiniones ajenas.
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