jueves, 30 de octubre de 2008

He leído felicidad en algún sitio y me ha hecho más gracia que otra cosaNo es porque la felicidad no exista bajo mi punto de vista pero es que se esconde tan bien la muy rastrera…He intentado en vano ser feliz, para después darme cuenta de que cuando más feliz he sido en mi vida, es precisamente cuando menos lo he buscado.Puede que sea precisamente porque no he notado el esfuerzo y la consecuente decepción y tristeza que se te apoderan cuando no lo consigues.Si bien es cierto que la recompensa a un duro sacrificio sabe como nada, yo he notado que la sorpresa de no haber movido un dedo y encontrarte en las manos un regalo de vida, no tiene parangón alguno.Sé qué vais a decir.Que todo en la vida tiene un precio… que el que siembra recoge… que hay que trabajar duro y perseguir tu sueño y hacer sacrificios y pencar y y y y y y y y y y y y y y y y y …Pero de algún modo creo que ese pequeño esfuerzo desinteresado que haces cada día al levantarte y durante las horas en que sueñas despierto, pero continúas con la rutina sin dejar de esbozar de tanto en tanto una sonrisa… eso es ya un motivo de regalarle a uno con un poco de esa felicidad taaaan cara que parece que en realidad no se merezca, que hay que ganarla como en un torneo, y que sólo puede quedar el más fuerte
POR FAVOR
Es como si me dijeran que a mí en el sorteo, sólo me tocó un riñón, y el otro tuviera que ganármelo a pulso

1 comentario:

lobo dijo...

Para mí la felicidad siempre fue tan efimera como falsa... un montón de momentos, algunos no llegan ni a eso, que nos hacen sentir bien, lo divertido del asunto, cómo en casi todo en la vida, no es hallarlo, sino buscarlo
besos de lobo