Epoca de sequía o falta de comunicación con una misma impiden que mi cabeza y mi alma puedan reflejarse en estas líneas. Desierto emocional, lo lamento.
No se ha educado aún mi corazón y, niña, tiemblo en los atardeceres, me deslumbran el verde, las marimbas y el ruido de la lluvia hermanándose con mi húmedo vientre,cuando todo es más suave y luminoso
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