viernes, 9 de enero de 2009

Que sí.
Que la vida es así.
Y la muerte parte crucial de ella.
O la vida parte crucial de la muerte?
Porque al fin y al cabo tal parece que la meta no es sino eso, y caminamos siempre con el mismo destino.
Pero cómo se resigna uno a ser testigo inmóvil del último aliento de una criatura?
Dónde metes la impotencia de ver cómo se le escapa la vida, cuando apenas ha llegado a ella?
Cómo enfrentas el corazón hecho añicos de su madre? Cómo lo reconfortas cuando no hay consuelo posible? Cómo encajas el golpe sin que ensordezca el dolor?
Te puedes dar mil atajos, excusas para que el aguijón se clave menos, contándote verdades a medias. Que así no tendrá que sufrir esta puta vida, que es mejor ahora que es tan chiquita (imagina que hubiera vivido más y le hubiera sucedido esto), que mil estúpidas maneras de intentar que no te aneguen las lágrimas de impotencia y tristeza y desamparo y, y, y…
Pero piensas en ella, mamá, amiga, mujer… y el escalofrío de la muerte vuelve a erizarte el alma.
Y te dices que no es justo, pero quién habló de justicia…

Mi niña
Qué puedo hacer con mi pobre persona para aliviar la tristeza y la impotencia cósmicas que deben invadirte.
Cómo quisiera poder deshacer el tiempo y regalarte la vida que te han arrebatado, esa pequeña vida que creaste en tu vientre y era un trozo de ti misma…
En qué caja de Pandora puedo encerrar tu rabia… y la mía propia…
Si hubiera un lago mágico donde enjugar las perlas de tu llanto…
Mi niña, mi niña, mi niña…
En qué maldita hora escribieron este renglón torcido en tu historia… y por qué, por qué, por qué…
De dónde ha sacado el azar o el destino o la vida esta macabra broma… por qué esta crueldad…
Si me sacaran el corazón a bocajarro no dolería tanto… este dolor ajeno tan propio.
Mi niña…
Sólo tengo estas manos, sólo un alma que es tuya, un corazón que es tuyo… y que se rompe cada vez que te pienso allá, en tu inmensa soledad de madre sin su fruto, arrancado de tus manos prematuramente y sin compasión alguna…
Te quiero mi niña… tal vez no sea suficiente… no puedo ponerme en tu lugar y sufrir por ti éste despropósito… qué digo… este irrepetiblemente amargo capítulo en tu vida… que durará más que toda tu historia….
Te quiero mi niña
Te quiero

No hay comentarios: