Voy de Agosto en Agosto si me descuido, dejando mi vida en este espacio donde no pasa el tiempo. El mar trajo sus olas a mis playas muchas veces... la lluvia se mezcló con mis lágrimas otras tantas... la sonrisa me caldeó el alma en el profundo invierno y refrescó el corazón en días de bochorno...
He conocido el amor... ese sereno que desenreda el sentimiento y lo hace etéreo... ese sencillo que permite saborear la delicia de los detalles más pequeños... ese que nunca o casi nunca quiso asomarse a mi vida... o yo no dejé que pasara...
Me adapto a veces con esfuerzo a esta repentina calma... por costumbre o deseo o las dos cosas, siempre fueron tierras peligrosas las de mis sentimientos...
Y de pronto es tan fácil sentir, y tan ligero, que a veces tengo que enfadarme aunque sea sin razón, para recordame lo que no he perdido, no sea que la costumbre a este nuevo estado me ciegue y me haga añorar lo que fue la montaña rusa de mi no tan antigua vida...
En fin... qué puedo decir excepto que brilla en el fondo de mis ojos el mismo sol que, aunque tardío, calienta este verano sin sobresaltos...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario