Hablemos de lo que podría ser, de lo que creemos, de estas relativas verdades, que van surcando la vida. Discutamos incluso. Matémonos incluso. Y pensemos que es lo cierto. Para qué.
No se ha educado aún mi corazón y, niña, tiemblo en los atardeceres, me deslumbran el verde, las marimbas y el ruido de la lluvia hermanándose con mi húmedo vientre,cuando todo es más suave y luminoso
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